Rebeca Serrano: Periodista & Alaitz Arruti: Escritora

domingo, 5 de marzo de 2017

Puede ser el principio de algo, o simplemente algo.

No conseguía adivinar quien era aquel niño de pelo alborotado y mirada dura y penetrante que cada mañana recorría con los ojos el trayecto que ella hacia desde su casa al autobús, y que sentado en la parada, no parpadeaba hasta que el vehículo arrancaba y desaparecía en el camino de brea.
Llevaba ya tres días, repitiéndose la misma historia, siempre igual.
El primer día, Martina había pensado que él esperaba al momento en el que el conductor giraba la llave de contacto para subirse y así, aprovechar la última brizna de aire que cada mañana azotaba su pelo. Pero nunca ocurría así.
El autobús cerraba sus puertas y emprendía su camino dejándolo a él impasible sentado siempre en el mismo sitio. Durante los diez minutos previos a partir, entre nerviosa y divertida, miraba por el rabillo del ojo comprobando que la mirada del chico seguía clavada en ella. Le evocaba a aquellas novelas heredadas de su padre de la España de principios del siglo XX. Quizá por el aire tan bohemio que le transmitía, y que acompañaba siempre de un cigarro en la mano, que siendo este el detalle quizá mas desagradable, la envolvía en mil historias de camino al instituto, al imaginarse a ambos callejeando por las calles de antaño, como sacados de la antigua Barcelona de Ruiz Zafón.
Era la mirada congelada que le dedicaba, la que también suscitaba interés en Martina. Esa mirada que sin duda encerraba una historia. Una historia que ella se moría de ganas por poder leer algún día.
R.

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