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Mostrando entradas de marzo, 2017

Cambio de perspectiva

Hace unos años, cuando vivía en la Costa Brava, tenía la bonita costumbre de levantarme temprano y salir a pasear por el camí de ronda antes de ir a trabajar. Era un paseo corto, no llegaba a la hora, pero no creo que haya nada que ayude más a mi felicidad que el olor a eucalipto, el sol limpio de la mañana y el mar mediterráneo. Cuando mi madre venía a visitarme, tampoco fallaba a su cita matinal por el antiguo camino del contrabando y mientras mirábamos el horizonte, llenándonos de belleza y cargadas de energía, un día me dijo:
          -  Si alguna vez decides marcharte de aquí, piensa bien dónde irás, porque es difícil superar tanta hermosura.
Parece que lo suyo, fue una profecía pues apenas seis meses después, estaba haciendo las maletas. Destino; Verona. El primer día en la ciudad Italiana creo que perdí varios latidos del corazón… ¡cómo gestionar tanta belleza! Imposible diría. Han pasado casi tres años y aún no he conseguido acostumbrarme a vivir rodeada de maravillas. - Te lo …

Llegó la hora. Empieza el viaje.

Llegó la hora. Empieza el viaje, el camino de vuelta a casa. Nunca sé si debo usar la palabra “regreso”. Si alguna vez me fui, no he sido consciente de ello.
Una maleta, un billete de embarque, un pasaporte que me permite volver a casa. ¡Qué ironía!
Miedo. Nervios. Emoción. Un paisaje que respira dentro de mí, el olor inconfundible de la tierra mojada. No necesito ninguna excusa para volver. Llego y ya está. Tan fácil que me tiemblan la manos, me pesan los kilómetros, el tiempo y la distancia.
Bonita frase esa de <<mañana a estas horas ya estarás aquí>>. ¡Que vuele el tiempo! no, mejor no. Déjame saborear la espera, la melancolía del recuerdo que se hace eterno en la víspera de lo que está por llegar. Y lo que está por llegar soy yo, pero sois también vosotros y vosotras.
Para algunas personas será un reencuentro, para otras un primer saludo. El inicio de lo que un día serán Las cuatro esquinas de (mi, nuestro, vuestro) pasado.
Aún no he llegado y ya os estoy esperando.
Jueves …

La palabra

La periodista y escritora Mónica Carrillo, publicó su tercera novela, El tiempo todo lo cura, el pasado enero.
Me imagino a Mónica, el día en el que su nuevo libro va llenando las estanterías de las librerías a lo largo y ancho de la península, nerviosa, en el sofá de su casa, pensando en la primera lectora o el primer lector que abrazará el libro con sus manos. Mientras disfruta de una taza de café caliente en el silencio de su casa de Madrid, deseará que la persona que invirtió 17,50 euros en su novela, comparta el mundo que ella construyó en las más de cuatrocientas páginas que encierra la tapa dura de la editorial Planeta. Sabe que esa historia será reinterpretada por cada una de las personas que la lee. A veces incomprendida, despreciada, emocionada... Dependerá de quien la lea pero también del día, la hora y el lugar en el que se lea. La lectura es relativa.

Mónica, termina el café y al apoyar la taza sobre la mesa del salón, siente el vértigo del estreno, de los primeros días, d…

Emociones perdidas.

Había pasado tantas noches soñando con aquello que por un momento, pensaba que seguía en el mundo de Morfeo. Lo tenía delante, inerte frente a ella y mirándola en silencio por miedo a estropear aquel momento. Lo había ensayado una y otra vez en su cabeza pero olvido cada una de las palabras que componían su discurso.

Quería decirle que la había salvado, que la había sacado de un prolongado fracaso emocional. Que había conseguido volver a dibujar una sonrisa en su cara ensombrecida y que ahora despertaba con ganas de afrontar la vida. Quería darle las gracias por soportar sus tonterías y enseñarle a disfrutar de las cosas pequeñas de cada día. 

No conseguía calcular cuanto tiempo llevaban sin hablar, mirándose a los ojos sin saber como reaccionar. Intuía por la nieve que caía sobre ellos, que el día era bastante frío. Pero ya no sentía temperatura alguna pues sus sentidos se habían concentrado en cada uno de los detalles que a el lo envolvían. Escuchaba su respiración e incluso la notaba…

#8MParamosPorEllas

Puede ser el principio de algo, o simplemente algo.

No conseguía adivinar quien era aquel niño de pelo alborotado y mirada dura y penetrante que cada mañana recorría con los ojos el trayecto que ella hacia desde su casa al autobús, y que sentado en la parada, no parpadeaba hasta que el vehículo arrancaba y desaparecía en el camino de brea. Llevaba ya tres días, repitiéndose la misma historia, siempre igual.
El primer día, Martina había pensado que él esperaba al momento en el que el conductor giraba la llave de contacto para subirse y así, aprovechar la última brizna de aire que cada mañana azotaba su pelo. Pero nunca ocurría así. El autobús cerraba sus puertas y emprendía su camino dejándolo a él impasible sentado siempre en el mismo sitio. Durante los diez minutos previos a partir, entre nerviosa y divertida, miraba por el rabillo del ojo comprobando que la mirada del chico seguía clavada en ella. Le evocaba a aquellas novelas heredadas de su padre de la España de principios del siglo XX. Quizá por el aire tan bohemio que le tran…

Las cuatro esquinas de mi pasado

Cuando llega el momento de sacar a luz la historia en la que has vivido los últimos meses, aparece el miedo a la incertidumbre. El deseo de que la protagonista de tu nueva novela conquiste a quien generosamente le dedica su lectura. Llega el ansia incorregible por no defraudar, las ganas de que tu mundo sea comprendido y que aquello que te hizo llorar, quizás a otras personas les haga volar.

Llega el momento de publicar la nueva novela con la ilusión de llegar a las manos ya conocidas, pero también de abrir fronteras. De deshacerte de tu historia para compartir la percepción que el resto tiene de ella.

Llega el momento… y el momento llegó.

El sábado 4 de marzo a las cuatro de la tarde, sale a la venta “Las cuatro esquinas de mi pasado”. Empieza una nueva aventura de la mano de Elena Bas. Un libro de amaneceres, una canción, el baile de una ola. Una historia con sabor a sal.  

Si tuvieses la oportunidad de mirar frente a frente a tu pasado ¿Qué le dirías?

Cuando Elena Bas, se despertó una mañ…