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Aprender a vivir.


Necesito hablar sobre una noticia que me ha tenido todo el fin de semana bastante ausente, pensativa y reflexiva. Una noticia que no me esperaba para nada y que me ha sentado como un jarro de agua fría. Hablo del fallecimiento de Pablo Raez. 

Desde que supe de su historia, anduve siguiéndolo de cerca. Veía sus fotos impregnadas de sonrisas y leía sus textos que te llenaban de fuerza. Es curioso como una persona que lucha por su vida, puede dar lecciones y empujones a gente que hoy por hoy no se preocupa por la suya. Una de las frases que mas lo caracterizaban era "La muerte no es triste, lo triste es no saber vivir". La he leído y releído una cantidad de veces que no puedo recordar y me doy cuenta de que de haber podido, le habría hecho mil preguntas.

Me considero una de esas personas que no sabe vivir. Que se queja de vicio y que se enfoca en las cosas negativas mas de lo que me gustaría. Me habría encantado poder sentarme en una mesa a tomar un café y preguntarle que de donde sacaba fuerzas, que como aprendo a vivir, a enfocarme en las cosas positivas y bonitas que tiene la vida. Como creo esa fuerza de voluntad, esas ganas de seguir adelante y no tirar nunca la toalla.

Creo que ha dado a todo el mundo una lección de vida, quizá la más importante. Ha dado al mundo unas pautas a seguir, ha dado el secreto de la felicidad. Ha dado esperanza y sobre todo, ganas de vivir y comernos el mundo. Por supuesto que aparentemente ese chico lo tenía todo, aparentemente no le faltaba de nada. Pero en realidad tenía todo menos lo mas importante. A este chico le ha faltado tiempo y creo que mucha gente perderá con su ausencia.

Por que además, gracias a toda la repercusión que tubo en las redes, ha conseguido que una parte importante del país se haga donante. El tiempo que a el le ha sido arrebatado, se lo ha regalado a muchísimas personas que se encuentran en su misma situación. Ha conseguido salvar a una cantidad importante de niñxs que veían menguar su esperanza de vida. Y sobre todo, con su sonrisa, su manera de ver la vida y su valor ante cualquier adversidad, ha conseguido que un país que a muchxs nos tenía bastante desilusiondxs, sea al menos, mas solidario. 

El se consideraba un guerrero, pero creo que ha quedado claro que era mucho mas que eso. Se que solo sé de Pablo Raez lo que el quiso mostrar al mundo, pero a mi, como a tantas otras personas, me ha regalado ilusión entre otras cosas y espero que esté donde esté, siga cuidando de todxs lxs que lo necesitan. 






R.

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