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Mostrando entradas de 2017

Siempre con los colores a cuestas

Ayer tuve la suerte de asistir a una tertulia literaria organizada por la Associazione Culturale Italo Spagona de Verona. 

Con el título "Es 1 de abril de 1939: La guerra ha terminado", la tertulia estaba dedicada al último parte de guerra del 1 de abril de 1939 en el que se anunciaba el final de la Guerra civil y el inicio de la Dictadura franquista. Susana Benavente, la moderadora, nos contó la historia de aquel parte histórico, de la mentira de aquellas palabras, pues la guerra no terminó aquel día, si es que en realidad terminó y para cerrar el evento leyó el poema de Gloria Fuertes que hoy quiero compartir con emoción y piel de gallina.


SIEMPRE CON LOS COLORES A CUESTAS
Gloria Fuertes

No olvido cuando rojos y negros
corríamos delante de los grises
poniéndoles verdes.

Cuando rojos y verdes
temblábamos bajo los azules (de camisa)
bordada en rojo ayer.

Asco color marrón
que siempre huele a pólvora.

Páginas amarillas leo hoy
para encontrar a un fontanero
que no me clave.

Siempre con los c…

Cambio de perspectiva

Hace unos años, cuando vivía en la Costa Brava, tenía la bonita costumbre de levantarme temprano y salir a pasear por el camí de ronda antes de ir a trabajar. Era un paseo corto, no llegaba a la hora, pero no creo que haya nada que ayude más a mi felicidad que el olor a eucalipto, el sol limpio de la mañana y el mar mediterráneo. Cuando mi madre venía a visitarme, tampoco fallaba a su cita matinal por el antiguo camino del contrabando y mientras mirábamos el horizonte, llenándonos de belleza y cargadas de energía, un día me dijo:
          -  Si alguna vez decides marcharte de aquí, piensa bien dónde irás, porque es difícil superar tanta hermosura.
Parece que lo suyo, fue una profecía pues apenas seis meses después, estaba haciendo las maletas. Destino; Verona. El primer día en la ciudad Italiana creo que perdí varios latidos del corazón… ¡cómo gestionar tanta belleza! Imposible diría. Han pasado casi tres años y aún no he conseguido acostumbrarme a vivir rodeada de maravillas. - Te lo …

Llegó la hora. Empieza el viaje.

Llegó la hora. Empieza el viaje, el camino de vuelta a casa. Nunca sé si debo usar la palabra “regreso”. Si alguna vez me fui, no he sido consciente de ello.
Una maleta, un billete de embarque, un pasaporte que me permite volver a casa. ¡Qué ironía!
Miedo. Nervios. Emoción. Un paisaje que respira dentro de mí, el olor inconfundible de la tierra mojada. No necesito ninguna excusa para volver. Llego y ya está. Tan fácil que me tiemblan la manos, me pesan los kilómetros, el tiempo y la distancia.
Bonita frase esa de <<mañana a estas horas ya estarás aquí>>. ¡Que vuele el tiempo! no, mejor no. Déjame saborear la espera, la melancolía del recuerdo que se hace eterno en la víspera de lo que está por llegar. Y lo que está por llegar soy yo, pero sois también vosotros y vosotras.
Para algunas personas será un reencuentro, para otras un primer saludo. El inicio de lo que un día serán Las cuatro esquinas de (mi, nuestro, vuestro) pasado.
Aún no he llegado y ya os estoy esperando.
Jueves …

La palabra

La periodista y escritora Mónica Carrillo, publicó su tercera novela, El tiempo todo lo cura, el pasado enero.
Me imagino a Mónica, el día en el que su nuevo libro va llenando las estanterías de las librerías a lo largo y ancho de la península, nerviosa, en el sofá de su casa, pensando en la primera lectora o el primer lector que abrazará el libro con sus manos. Mientras disfruta de una taza de café caliente en el silencio de su casa de Madrid, deseará que la persona que invirtió 17,50 euros en su novela, comparta el mundo que ella construyó en las más de cuatrocientas páginas que encierra la tapa dura de la editorial Planeta. Sabe que esa historia será reinterpretada por cada una de las personas que la lee. A veces incomprendida, despreciada, emocionada... Dependerá de quien la lea pero también del día, la hora y el lugar en el que se lea. La lectura es relativa.

Mónica, termina el café y al apoyar la taza sobre la mesa del salón, siente el vértigo del estreno, de los primeros días, d…

Emociones perdidas.

Había pasado tantas noches soñando con aquello que por un momento, pensaba que seguía en el mundo de Morfeo. Lo tenía delante, inerte frente a ella y mirándola en silencio por miedo a estropear aquel momento. Lo había ensayado una y otra vez en su cabeza pero olvido cada una de las palabras que componían su discurso.

Quería decirle que la había salvado, que la había sacado de un prolongado fracaso emocional. Que había conseguido volver a dibujar una sonrisa en su cara ensombrecida y que ahora despertaba con ganas de afrontar la vida. Quería darle las gracias por soportar sus tonterías y enseñarle a disfrutar de las cosas pequeñas de cada día. 

No conseguía calcular cuanto tiempo llevaban sin hablar, mirándose a los ojos sin saber como reaccionar. Intuía por la nieve que caía sobre ellos, que el día era bastante frío. Pero ya no sentía temperatura alguna pues sus sentidos se habían concentrado en cada uno de los detalles que a el lo envolvían. Escuchaba su respiración e incluso la notaba…

#8MParamosPorEllas

Puede ser el principio de algo, o simplemente algo.

No conseguía adivinar quien era aquel niño de pelo alborotado y mirada dura y penetrante que cada mañana recorría con los ojos el trayecto que ella hacia desde su casa al autobús, y que sentado en la parada, no parpadeaba hasta que el vehículo arrancaba y desaparecía en el camino de brea. Llevaba ya tres días, repitiéndose la misma historia, siempre igual.
El primer día, Martina había pensado que él esperaba al momento en el que el conductor giraba la llave de contacto para subirse y así, aprovechar la última brizna de aire que cada mañana azotaba su pelo. Pero nunca ocurría así. El autobús cerraba sus puertas y emprendía su camino dejándolo a él impasible sentado siempre en el mismo sitio. Durante los diez minutos previos a partir, entre nerviosa y divertida, miraba por el rabillo del ojo comprobando que la mirada del chico seguía clavada en ella. Le evocaba a aquellas novelas heredadas de su padre de la España de principios del siglo XX. Quizá por el aire tan bohemio que le tran…

Las cuatro esquinas de mi pasado

Cuando llega el momento de sacar a luz la historia en la que has vivido los últimos meses, aparece el miedo a la incertidumbre. El deseo de que la protagonista de tu nueva novela conquiste a quien generosamente le dedica su lectura. Llega el ansia incorregible por no defraudar, las ganas de que tu mundo sea comprendido y que aquello que te hizo llorar, quizás a otras personas les haga volar.

Llega el momento de publicar la nueva novela con la ilusión de llegar a las manos ya conocidas, pero también de abrir fronteras. De deshacerte de tu historia para compartir la percepción que el resto tiene de ella.

Llega el momento… y el momento llegó.

El sábado 4 de marzo a las cuatro de la tarde, sale a la venta “Las cuatro esquinas de mi pasado”. Empieza una nueva aventura de la mano de Elena Bas. Un libro de amaneceres, una canción, el baile de una ola. Una historia con sabor a sal.  

Si tuvieses la oportunidad de mirar frente a frente a tu pasado ¿Qué le dirías?

Cuando Elena Bas, se despertó una mañ…

Aprender a vivir.

Necesito hablar sobre una noticia que me ha tenido todo el fin de semana bastante ausente, pensativa y reflexiva. Una noticia que no me esperaba para nada y que me ha sentado como un jarro de agua fría. Hablo del fallecimiento de Pablo Raez. 

Desde que supe de su historia, anduve siguiéndolo de cerca. Veía sus fotos impregnadas de sonrisas y leía sus textos que te llenaban de fuerza. Es curioso como una persona que lucha por su vida, puede dar lecciones y empujones a gente que hoy por hoy no se preocupa por la suya. Una de las frases que mas lo caracterizaban era "La muerte no es triste, lo triste es no saber vivir". La he leído y releído una cantidad de veces que no puedo recordar y me doy cuenta de que de haber podido, le habría hecho mil preguntas.

Me considero una de esas personas que no sabe vivir. Que se queja de vicio y que se enfoca en las cosas negativas mas de lo que me gustaría. Me habría encantado poder sentarme en una mesa a tomar un café y preguntarle que de dond…

Una imagen vale igual que 61.000 palabras

<<La portada es lo más importante de tu libro>> Así empieza una guía sobre maquetación para autores y autoras independientes y así empieza también el capítulo póstumo de una obra recién terminada.

He pasado los últimos ocho meses creando y viviendo en el mundo de Elena Bas, la protagonista de mi segunda novela. He llorado con ella, me he enamorado, he conseguido sobreponerme al frío de un invierno Italiano disfrutando de la Costa Brava, bañándome en las playas de Lanzarote, recreando sus veranos de infancia en un antigua barca de madera que le recordaba a su padre y que con la edad quiso olvidar para volver a recordar.

He hecho mía la poesía de Manuel Machado,

¡Que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir!.

Me he bañado en agua salada sobre el teclado de mi ordenador, cuando el termómetro marcaba los ocho grados bajo cero y el mediterráneo vivía entre los capítulos de mi nueva novela. Hasta que un día escribí el final, me puse el abr…

Domingos que te hunden para dar paso a lunes que te reconstruyen.

Somos nosotros mismos quienes nos aporreamos continuamente. Y es que el tormento va por dentro para las personas que no sabemos gestionar nuestros sentimientos. Las emociones que internamente nos recorren y corroen  ansiosas por gritar al mundo que nos va a estallar la mente. De pensar, de continuamente darle vueltas a lo mismo y marearte. Emborracharte de pensamientos negativos que enmascaras tras aparentemente sinceras sonrisas. Lo has hecho tantas veces que ya te sale sin deliberarlo demasiado, sin querer siquiera engañar a nadie o quizás queriendo estafarte solo a ti misma.
¿No dicen que la felicidad está únicamente en tu cabeza? Pero también la tristeza. Y de repente ves personificada tu mente a través de una pantalla. Inerte, entre un mar de gente, inmóvil, sin saber hacia dónde tirar. Hacia dónde dirigir los pasos que decidirán tu próximo triunfo o una derrota más. Convenciéndote a ti misma que el cambio está en tus propias manos. Que de nada te sirve pedir ayuda y que como much…

¿Quién hace la justicia?

Una pareja de recién casados espera la llegada de su primer/a hijo/a. La mujer, embarazada de tres meses, regresa a casa después de trabajar cuando un joven de veintidós años se salta un semáforo en rojo y la embiste. El conductor del vehículo, al ver que la joven de treinta y dos años ha salido disparada de la moto que conducía y ha quedado tendida, inmóvil sobre el asfalto, se da a la fuga. Para cuando llega la ambulancia, no hay nada que hacer, Roberta ha fallecido.
Pasan varios días hasta que la policía, gracias al visionado de las distintas cámaras de seguridad de la zona, descubre la matrícula del coche pirata y detiene al conductor, acusado de homicidio imprudente y omisión de socorro. El joven de veintidós años, sobrio y voluntario de una ONG local, queda enseguida en libertad con cargos. Al carecer de antecedentes penales y tener una buena conducta para con la sociedad, no pasa ni un solo día en prisión.
El viudo no tiene más remedio que ver al asesino de su mujer a diario. En …

Permítete en ocasiones no ser feliz, para poder serlo muchas otras.

Dedicamos una vida entera a buscar algo que ni siquiera muchas personas se han parado a pensar que es. Nos han dicho que hemos venido a este mundo a ser felices, pero no nos han dicho qué es o como se consigue. 
A veces por falta de información, ignorancia o simplemente porque creemos ciegamente que es así como conseguiremos encontrarla, las personas, empezamos a generar listas, físicas o mentales, de todo aquello que pensamos que nos hará felices. Y si nuestros sueños o deseos se ven frustrados, nos sumimos en una tristeza en la que vemos casi inalcanzable terminar nuestra búsqueda.
Pero nunca nos han dicho que la felicidad no es material, que la felicidad no es continua y que para poder apreciarla también tenemos que tener y permitirnos malos momentos. Porque la felicidad no se mide en las cosas que tenemos, ni siquiera en las veces que sonreímos. La felicidad se aprecia en esos momentos en los que no estamos pensando en absolutamente nada mas que en vivir ese preciso instante, esas s…

Mi casa

Vivir en un país que no es el “tuyo” (y digo “tuyo” como si un país pudiese pertenecernos) no es fácil. Sobre todo, si el idioma que en él se habla no es el mismo que tu lengua materna. Porque no importa el tiempo que lleves viviendo en ese que es tu nuevo país, nunca conseguirás dominar su idioma a la perfección. No pasará un solo día en el que escuches una palabra de la que desconoces su significado o pronuncies una letra que automáticamente te definirá como extranjera y que hará que te traten como tal.
Nadie valorará el hecho de que te despiertas cada mañana haciendo el esfuerzo de hablar un idioma que aprendiste a los veinte, treinta o cuarenta años. Que las conversaciones de los otros, son un ejercicio de comprensión, que a nadie más que a tí te gustaría no tener ese acento que te diferencia del resto. No, serás la extranjera que aún no sabe pronunciar una G, una H o el nombre de la calle en la que vive. (A ver quién es capaz de pronunciar Hartington road o Sheperds Bush con propi…